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EL HOMBRE Y LA MUJER

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El hombre es la más elevada de las criaturas

La mujer el más sublime de los ideales;


El hombre es el cerebro, la mujer el Corazón;

El cerebro fabrica la luz, el Corazón el amor;



La luz fecunda, el amor resucita;

El hombre es fuerte por la razón



La mujer es invencible por las lagrimas;

La razón convence, las lagrimas conmueven;



El hombre es capaz de todos los heroísmos,

La mujer de todos los martirios;



El heroísmo ennoblece, el martirio sublima;

El hombre es un código, la mujer es un sagrario;



El código corrige, el evangelio perfecciona;

El hombre es un templo, la mujer es un santuario;



Ante el templo nos descubrimos,

ante el santuario nos arrodillamos.



El hombre piensa, la mujer sueña;

Pensar es tener en el cráneo una larva,

Soñar es tener en la frente una aureola;



El hombre es un océano, la mujer es un lago;

El océano tiene la perla que adorna,

El lago la poesía que deslumbra.



El hombre es el águila que vuela,

La mujer el ruiseñor que canta,



Volar es dominar el espacio

Cantar es conquistar el alma;



El hombre esta donde termina la tierra,

La mujer donde comienza el cielo.



Alguien escribía que el varón tiene de hecho, por lo regular
más fuerza física que la hembra, sin embargo la mujer es más resistente, más
perseverante, más fuerte frente a las inconveniencias.

El hombre suele conseguir sus fines con la agresividad, la mucha labia y no
pocas veces la violencia. En cambio la mujer puede conseguir eso mismo con la
paciencia, la insinuación oportuna, su encanto natural y su gracia.

El hombre sea que dirija desde las alturas del gobierno o desde la intimidad
doméstica tiene que afrontar pruebas extraordinarias: pero la mujer es
igualmente capaz tanto en los grandes sufrimientos como en las pequeñas
calamidades, incluso con una sensibilidad más fina y delicada.

Aparentemente, y se ha dicho con insistencia que en el varón predomina la
razón, y en la hembra el corazón, pero no es tal. Tanto en uno u otro sexo,
razón y corazón según el carácter la personalidad y el temperamento de los
individuos, funcionan por igual. Hay hombre todo corazón, Bécquer, Heine...y
hay hembras toda razón....

La hembra y todo el femenino sexo están puesta por la naturaleza para la
preservación de la especie. Su constitución física, sus caderas redondeadas,
como una cuna, sus senos en el regazo ricos en abundante leche, su fertilidad
expresada en su ovulación menstrual, la suavidad y depilación de su piel hacen
todo un conjunto que amorosamente la vida física tiene preparado para que venga
de ella otro ser de su especie, pero eso no será posible sin el concurso del
varón directa o indirectamente, pero siempre el varón.

No queremos con esto dejar dicho que la hembra sin el varón está incompleta, ir
realizada. No. Tampoco el varón sin la hembra, como aseguran algunos, es un
caos, un desorden. Ambos sexos, ambas voluntades, ambos ingenios están
conformados con total precisión y perfección; eso si quieren descendencia no
tiene otro camino que, o la unión física de ambos inmediata, o la unión mediata.

Con toda la hembra parece llevarle ciertas ventajas al varón. No solo tras
bambalina mandan en el hogar y en el Estado, sino también resultan más
saludables, cuente las viudas y convénzase.......





 

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