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Pensar en Positivo

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1. Vivimos en un mundo con un promedio de un 80% de pensamientos negativos. Desde este instante puedes abandonarlo y hacer un mundo mejor con fe y esperanza.

2. Desde ahora estás capacitado para iniciar una nueva vida positiva. Vida que quedará en tu subconsciente como tu vida natural, impregnando con la fuerza todo tu ser físico y mental.

3. Eres capaz de hacerlo. Realmente puedes lograrlo. Inténtalo ahora, llevando contigo no tan sólo pensamientos positivos, sino que una vida positiva fruto de esos pensamientos.

4. El pensamiento positivo afecta todo lo que haces, impregna de elevadas vibraciones todo lo que te rodea. Sólo trabaja en tu beneficio y en el de los demás, dado que en el reino de la mente lo positivo atrae a lo positivo y rechaza a lo negativo.

5. Cuántos en el planeta desearían estar en tu lugar. Sé agradecido con lo que tienes, y desde lo que eres y tienes inicia el cambio hacia algo mejor, pues siempre habrá delante nuevos logros para tu crecer. La vida positiva se inicia ahora, ya, desde donde uno está.

6. Usa dos palabras mágicas: PUEDO y QUIERO. (Puedo ser mejor, quiero ser mejor).

7. Usa una frase mágica: SOY CAPAZ. Yo soy capaz de ser mejor y lograr éxito en mis metas positivas, para la nueva vida que desde ahora iniciaré.

8. No hay edad para el cambio, la ciencia ya lo ha demostrado. Siempre siente que tu edad de mayor producción y capacidad está 20 años más allá de la que ahora tienes, y actúa así, pues tu cerebro crecerá, nuevos circuitos activarás y cada día más inteligente serás. No olvides que la edad para China y Japón, es sabiduría. Sin importar tu edad, tienes una vida por delante y esa vida es importante.

9. Pide a lo interno ayuda para iniciar el cambio y comenzar desde este instante a vivir una vida positiva, aprendiendo el arte del buen pensar, pensando cada día más y más cosas positivas.

10. Quien no comete errores es un ser que no sabe vivir, es un ser estancado en la vida. Sólo quien intenta ser mejor, vivir mejor y aprender más, comete errores. De cada error se saca una positiva lección, cada error es una enseñanza que nos permita avanzar.

11. Quien no aprende a perdonar, dificulta su caminar. Perdonar deja una sensación de libertad maravillosa.

12. El mejor lugar del planeta está donde tú en este instante, te encuentras, en ese lugar puedes hacer un cielo de un infierno sólo con tu actitud mental positiva.

13. Elimina la duda, el temor, la ansiedad y la preocupación. No lo olvides: El cáncer es curable, lo que mata es el temor al cáncer. Toda meta lógica es alcanzable, lo que lo impide es la duda. Eres capaz de lograr desde ya el cambio, lo que te limita es la ansiedad y la preocupación. Borra de tu mente la duda, el temor, la ansiedad y la preocupación.

14. Condiciona tu mente subconsciente, con pensamientos positivos conscientes. En la medida de tu fe en ti mismo, de tu fe en las herramientas que DIOS te dio, y créelo, fueron las mejores, comienza a usar esas herramientas y los resultados te sorprenderán.

15. Las herramientas son tus propios pensamientos, y nadie puede ayudarte a pensar o a pensar por ti.

16. Asume desde ya tu responsabilidad de que eres lo que has pensado.

17. Asume el compromiso de que serás lo que desde ahora pienses.

18. Nada ganas con sentirte superior a otros. Sí ganas con sentirte superior a ti mismo.

19. La única guerra es contigo mismo. El único rival eres tú mismo. La única persona a la que debes vencer es a ti mismo. Véncete eliminando con el pensamiento positivo reiterativo la preocupación. Véncete aumentando tu autoestima y el valor personal. Véncete asumiendo tu presente y futuro.

20. Eres capaz de lograrlo.

21. Eres importante pues eres hijo de DIOS, en transitoria misión de perfeccionamiento por tu forma física, en la que NADA negativo puede tocar lo sutil que realmente eres. Sólo lo positivo toca a tu alma, y lo hace permitiéndote crecer y evolucionar.

22. Nada sucederá en tu vida mientras no lo quieras, y una vez fijada esa idea en tu subconsciente, no hay límite para la meta que uno se programe.

23. Establece metas elevadas y comienza a vivir una vida que te permita alcanzarlas. Metas nobles y que por ningún motivo puedan dañar a otro. Puedes lograrlo. Tan sólo de ti depende si lo logras o no.

24. La enfermedad puede ser un obstáculo para el cuerpo, pero no para la voluntad y la capacidad de emitir buenos pensamientos.

25. Ante cada problema, relájate, piensa que eres capaz de solucionarlo, elimina la ofuscación. Repite una y otra vez que lo solucionarás, y la solución llegará. No pierdas el tiempo ni la energía en problemas menores, esos se van solos sin problema.

26. Cada dificultad es una oportunidad que la vida te da para tu personal desarrollo. Si logras aceptar este enfoque, cada dificultad fácilmente superada será, y tú más crecido estarás.

27. Cuando te preparas para lograr lo mejor, la fuerza interior actúa más allá del tiempo y del espacio, con el fin de que tengas eso mejor por ti pensado.

28. Al despertar, se agradecido por haber despertado, y piensa y cree que será un buen día para ti, y que mañana lo será aún mejor. Mírate al espejo y ve tus ojos resplandecientes y tu aspecto radiante. Usa frases de auto apoyo. Hazlo todos los días.

29. Las cosas que ya son, imagínalas como tú quieres que sean mejores. A tu familia imagínala mejor. A tu trabajo imagínalo mejor. Es decir, VISUALÍZALOS mejor, cerrando los ojos y viendo lo que tú deseas mejor de lo que ahora es. Ve el futuro en un mundo mejor. Hazlo con fe, tienes el poder para lograr que ese futuro sea mejor. Tu mente es más poderosa de lo que has imaginado. No la has sabido usar. No importa, ahora la usarás sabiamente.

30. Si perseveras y eres constante en tus anhelos, los lograrás dado que eres capaz. No hay límites ante ti, los límites los pones tú mismo. Amplíalos desde ya, cada día más.

31. Como ejemplo tienes a Napoleón. Era el número 42 de su clase en la Academia Militar. Pregúntate cuántos monumentos y libros se han destinado a ese número 42, y si existe alguno de los otros 41 que en esa academia eran considerados superiores a Napoleón que sea recordado. Él tuvo fe, visualizó, creyó y logró una meta, que no entraremos a comentar si fue noble o no, sino que a valorar lo que la mente pudo lograr. Partiendo de la base que tus metas serán justas, lógicas y nobles, sin importar en el lugar en que ahora estés, pues ese es precisamente el mejor lugar para iniciar el cambio positivo en tu vida, de la misma forma triunfarás.

32. Vives en un mundo negativo, toma la decisión de hacerlo positivo.

33. Vives en un mundo con presagios de caos, toma la decisión de pensar en un mundo mejor.

34. Prepárate para mañana trabajando bien hoy.

35. Mira más allá de las estrellas, observando primero lo que te rodea, y luchando por mejorarlo, solo tú puedes lograrlo.

36. Pese a todo lo negativo, que es externo, puedes llevar una vida positiva buscando apoyo en lo interno. San Agustín al momento de morir dijo: "Toda mi vida busqué a Dios fuera y estaba dentro de mi".

37. Dentro de ti está la mente consciente que es la fuente de los pensamientos, los que tan sólo tú puedes manejar. Está tu mente subconsciente que es la depositaria de la fuerza que nos llega desde el alma, y que rige la vida y nos permite vivir, fuerza que conscientemente con los pensamientos puedes aprender a programar. Usa los pensamientos de manera tal que te permitan ser el mejor programador de tu subconsciente. Usa la fuerza interior con el fin de tener una mejor vida exterior y colaborar a lograr un mundo mejor.

38. PUEDES HACERLO. ERES CAPAZ. ERES IMPORTANTE. DECÍDETE YA, HAZLO AHORA, E INICIA EL CAMBIO.

 

 

Si mentalmente manda "miedo", recibirá "miedo".

Si mentalmente mandas "dependencia", recibirás "dependencia".

Si mentalmente mandas que "no sirves para nada", recibirás que "no sirves para nada".

Si mentalmente mandas que "los demás tienen la culpa de lo que le sucede", recibirás que "el tiene la culpa de lo que le sucede a los demás".

Si mentalmente mandas "falta de confianza", recibirás "falta de confianza en él, de los demás".

Si mentalmente mandas "que no sirve para ganar dinero", recibirás "que el dinero no le llegará".

Si mentalmente mandas "agresividad", recibirás "agresividad".

Si mentalmente mandas “... ", recibirás " ... " ...

... ... ...

Si mentalmente manda "Amor", recibirá "Amor".

Si mentalmente manda "comprensión", recibirá "comprensión".

Si mentalmente manda "ayuda", recibirá "ayuda".

Si mentalmente manda “... ", recibirá " ... " ...

... ... ...

 

 

 

 

 

 

La distensión basal (DB) —también conocida como “sofronización simple”— consiste en que la conciencia recorra como si fuera un “radar” todo el cuerpo, en busca de tensiones para eliminarlas. Es preferible hacerlo sentado, en silla de respaldo alto y dura. Nuestra espalda debe estar erguida y nuestra cabeza en la vertical. Brazos apoyados en las piernas y pies bien plantados en el suelo, ligeramente abiertos y alineados con los hombros. Ojos cerrados.

Nuestra conciencia va a recorrer todo el cuerpo, de cabeza a pies. Si en algún lugar sentimos tensión, concentraremos nuestra atención en ese lugar para tratar de distender la zona (si no podemos, abandonamos la zona y proseguimos). La idea es que tratemos de dejar la zona tensionada floja, sin fuerza, como si pudiéramos desenganchar los músculos.

 

Recomendamos seguir el orden de los dibujos.

   

 

 

 

 

 

LAS COSAS SON DEL COLOR DEL CRISTAL CON QUÉ SE MIRAN 

 

. El pensamiento positivo parte del supuesto de que lo que determina cómo nos sentimos respecto a los sucesos que ocurren en nuestras vidas no son los propios sucesos, sino el significado que les damos en función de nuestras creencias, expectativas, valores y todo el bagaje de experiencias que hemos vivido anteriormente.

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 Bajo ese prisma, podemos entender que hechos idénticos puedan suscitar reacciones emocionales diferentes en distintas personas. Para ilustrar esto nos viene bien aquella vieja historia de dos vendedores de zapatos a quienes sus respectivas empresas enviaron a Africa para vender sus productos. Tan pronto como desembarcaron, el primer vendedor vio que todo el mundo iba descalzo y mandó un telegrama a su jefe: "Vuelvo en el primer barco. Aquí nadie utiliza zapatos". Una semana más tarde llegó un segundo vendedor, el cual se encontró con la misma situación: sólo se veía gente descalza por las calles. Pero éste envió el siguiente telegrama a su empresa: "Me quedo aquí. Perspectivas fabulosas. No tenemos competencia".

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 Todos hemos oído alguna vez aquello de "ver la botella medio vacía o medio llena". Siempre podemos enfocar nuestra mente en el lado bueno de la situación en lugar de centrarnos exclusivamente en la parte negativa. Incluso las situaciones más desafortunadas pueden tener su lado positivo. Así, mientras que por ejemplo para algunos un serio contratiempo laboral, familiar o personal puede representar la confirmación de que "todo me sale mal", "soy un/a perdedor/a", "mi vida está arruinada", etc. para otros puede suponer una oportunidad de aprendizaje y de cambio si eligen el enfoque positivo.

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 En otras palabras, pues, podemos decir que la realidad externa -lo que nos ocurre en la vida- no es determinante de nuestro estado de ánimo y de nuestras emociones ya que, antes, pasa por el filtro mental de nuestra evaluación e interpretación. Lo que ocurre es que, a menudo, este proceso se da de forma automática y tan rápida -puede ser en unas fracciones de segundo- que no nos damos cuenta de que estemos aplicando este filtro interpretativo y creemos, erróneamente, que la realidad es tal como la "vemos" y la sentimos sin que nosotros podamos hacer nada al respecto.

 

Es decir, si algo me pone triste automáticamente creo que "es" triste, si algo me preocupa pienso que "es" preocupante, si algo o alguien me enfurece pienso que es inevitable que me sienta así.

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 Pues bien, la buena noticia es que podemos aprender a cambiar nuestra forma habitual de interpretar la realidad, aquellas actitudes que nos bloquean, nos hacen sentir mal y nos alejan de aquello que queremos y necesitamos por otra forma más positiva, más favorable a nuestro bienestar y a nuestro crecimiento personal: 1) Analizando cómo distorsionamos o deformamos la realidad, 2) Aplicando estrategias de pensamiento positivo.

 

 

 

FORMAS MÁS COMUNES DE DISTORSIONAR LA REALIDAD 

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Existen unos mecanismos mentales, unos hábitos de pensar y de sentir, que nos conducen involuntariamente a una interpretación deformada de la realidad, y que nos conviene analizar. He aquí los más usuales:

 

- Pensamiento del tipo "todo o nada". Equivale a ver la realidad en "blanco y negro". Una cosa es correcta o incorrecta, buena o mala, positiva o negativa. No se admiten matices intermedios. Supone rigidez mental. La persona que utiliza con frecuencia este tipo de distorsión, tiende a pasar de la euforia al desánimo con mucha facilidad.

- Sobre generalización: Cuando a partir de un acontecimiento puntual negativo, generalizamos excesivamente. Es decir, exageramos las conclusiones más allá de lo razonable. Es frecuente en este caso el uso de expresiones tales como "todo", "nunca", "siempre", etc. Por ejemplo, se me estropea el coche y me digo: "Todo me sale mal"; un amigo me defrauda, y pienso: "No se puede confiar en nadie".

- Filtro mental: Cuando escogemos un único detalle negativo de una situación determinada y centramos ahí toda nuestra atención, de manera que la perspectiva general se oscurece. Por ejemplo, recibo elogios de mis compañeros de trabajo por la presentación de un proyecto nuevo pero uno de ellos manifiesta una ligera crítica. Durante unos días me obsesiono con su reacción, olvidando todo lo positivo que me han dicho los demás.

- Descartar lo positivo: Cuando rechazamos las experiencias positivas de alguna cosa insistiendo en que "no cuentan". Por ejemplo, realizo un buen trabajo en algo pero me auto desvalorizo diciéndome que cualquiera podría haberlo hecho.

 

 

 

 

 

 

 

- Precipitarse en las conclusiones o/y hacer predicciones negativas: Cuando interpretamos las cosas de forma negativa sin que haya suficientes hechos que avalen nuestra conclusión. O bien nos anticipamos al futuro pensando que algo va a salir mal. Por ejemplo, me encuentro con mi amigo Pedro, lo veo muy serio y, sin tener más datos, concluyo que está ofendido conmigo por algo. O tengo que ir a una entrevista de trabajo y antes de salir de casa ya estoy convencido de que saldrá mal.

 

- Lectura del pensamiento. Cuando asumo lo que determinadas personas están pensando o sintiendo, con poca o ninguna evidencia. Por ejemplo, me digo: "Sé exactamente por qué Patricia me contestó ayer de aquella manera", sin más evidencia que mi "intuición". O pienso que no hace falta pedirle directamente a mi pareja lo que necesito, en un momento dado, porqué "él/ella ya lo sabe" o "si me quisiera realmente, ya lo sabría".

 

- Magnificación. Minimización: Cuando exageramos la importancia de un problema, de nuestros defectos o puntos débiles, etc. o bien minimizamos la importancia de nuestras aptitudes y de las cosas buenas que hemos conseguido.

 

- Razonamiento emocional: Cuando utilizamos nuestras emociones como evidencia objetiva de algo o para validar una creencia o pensamiento, sin tener en cuenta otros aspectos de la situación. Por ejemplo, me siento inferior en algo y concluyo que lo soy realmente. O siento pánico de viajar en avión y concluyo que es muy peligroso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Pensamientos "debería/ debo/ tengo que...", etc.: Cuando nos decimos a nosotros mismos que las cosas "deberían" o "deben" ser como nosotros queremos o esperamos que sean. Eso nos lleva fácilmente a sentimientos de culpa y frustración. Por ejemplo: "No tendría que haber cometido este error", "las cosas tendrían que ser más sencillas", "Fulano debería ser de tal o cual manera". Es conveniente sustituir los "debería..." por "me gustaría que...", "estaría muy bien que...", etc. Por lo que se refiere a obligaciones personales que nos imponemos, en algunos casos nos podríamos plantear si queremos realmente hacerlo o no, y asumir las consecuencias de nuestra decisión, en lugar de machacarnos con los "debería/ tengo que...".

 

- Etiquetaje: Cuando hacemos alguna cosa de la que no nos sentimos orgullosos, cometemos alguna equivocación, etc. y en lugar de centrarnos en lo que hemos hecho, nos cuestionamos toda nuestra persona. O cuando alguien hace alguna cosa que nos molesta y, en lugar de referirnos a la conducta concreta que desaprobamos, generalizamos a toda su persona poniéndole una etiqueta. Por ejemplo, cometo un error en mi trabajo y me digo: "Soy tonto", en lugar de: "Me he equivocado en tal o cual cosa". O alguien hace algo que me molesta y le digo: "Eres un estúpido" en lugar de: "Me ha dolido que hicieras..."

 

- Personalización: Cuando asumimos toda la responsabilidad por un hecho que no está o estaba totalmente bajo nuestro control. Por ejemplo, mi pareja se separa de mí y automáticamente pienso que toda la culpa ha sido mía. O mi hijo me trae malas notas de la escuela y, en seguida, pienso que no le sé educar bien.

 

 

 

 

 

 

 

 

- Indefensión: Cuando nos sentimos víctimas indefensas en lugar de aceptar nuestra parte de responsabilidad en los hechos, o de hacer alguna cosa para mejorar la situación. Es el caso opuesto a la personalización. Por ejemplo, si me quejo constantemente de lo mal que me van las cosas pero no hago nada para cambiar mi "suerte".

 


ESTRATEGIAS DE PENSAMIENTO POSITIVO

 

. Para adquirir el hábito de pensar de forma más positiva, podemos seguir los siguientes pasos:


1 - Tomar el hábito de anotar aquellas situaciones de la vida cotidiana que nos hacen sentir mal, formulándonos las siguientes preguntas: a) "¿Cuál es la situación concreta que me ha hecho sentir mal?", b) "¿Cómo me he sentido/ me siento?".

. Ejemplo: "Ayer fue mi cumpleaños y mi hermana no me felicitó. Me he sentido triste, con ganas de llorar"


2 - Plantearnos: "¿Qué conclusiones he sacado de esta situación?", "¿qué he pensado cuando me ha ocurrido esto, qué imágenes, recuerdos, etc. se han cruzado por mi cabeza?". Si no puedo responder a esto, también puedo preguntarme: "¿Qué intuyo que puedo haber pensado de esto que me haya hecho sentir mal, aunque no esté del todo segura/o?" o "si le hubiera ocurrido lo mismo a otra persona, ¿qué podría haber pensado él/ella?" Al principio puede no ser fácil responder a esto, pero es una cuestión de práctica. A medida que nos vayamos esforzando por contestar a esas preguntas, las respuestas irán saliendo cada vez de forma más fluida.

. Siguiendo el ejemplo anterior, podría ser: "Pienso que mi hermana no me quiere y que nadie me tiene en cuenta".



 

 

 

 

3 - Preguntarnos: "¿Qué mecanismos mentales o formas de pensamiento distorsionado he aplicado?", "¿de qué forma he deformado, exagerado o minimizado la realidad para llegar a dichas conclusiones?", "¿qué evidencias -hechos objetivos- tengo de que las cosas son tal como yo las interpreto y no de otra forma?", "¿Qué no he tenido en cuenta?"

. Siguiendo con el ejemplo podría anotar que he aplicado el pensamiento del tipo "todo o nada" ("si mi hermana no me felicita por mi cumpleaños es que no me quiere"); he exagerado mis conclusiones sobre generalizando ("si mi hermana no me quiere, nadie me quiere") olvidando, tal vez, las muestras de cariño de otras personas; he recurrido al victimismo ("nadie me tiene en cuenta") culpando a los demás de mis sentimientos de soledad en lugar de ver qué papel juego yo en todo esto (tal vez, salgo poco, me muestro demasiado retraída/o o susceptible, etc.)

 

4 - Preguntarnos: "¿De qué otra forma más positiva podría enfocar la situación?", "¿podría hacer algo, por pequeño o insignificante que sea, para mejorar la situación o que me hiciera sentir mejor?", "¿qué le aconsejaría a una amiga/o mía en una situación similar?".

. Por ejemplo, podría llamar a mi hermana y decirle que me siento dolida/o por lo ocurrido y que me gustaría que estuviéramos más cercanas la una de la otra. O tal vez se trate simplemente de darme cuenta de que es un poco olvidadiza y decidir que la cosa no tiene mayor trascendencia y que no vale la pena que me amargue el día por ello, y focalizar mi atención en las otras personas que sí se han acordado de mí y me quieren. O si me siento sola/o, considerar la posibilidad de acercarme yo también más a la gente, de abrirme más a los demás, de buscar maneras para hacer nuevos amigos, etc.

 

 

 

 

 

 

 En cualquier caso, eso son sólo ejemplos orientativos: cada uno debe hallar, en su propio estilo, aquellas respuestas o alternativas que mejor le funcionen, que le resulten más "creíbles" y que mejor "calcen" con sus necesidades, abriendo eso sí la mente al mayor número de opciones posible.


5 - Ante situaciones difíciles, evitar preguntas "victimistas" o "debilitantes" del estilo de: "¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?" o "¿qué voy a hacer ahora?" o afirmaciones del tipo "esto es insoportable". En su lugar, plantearnos preguntas que nos den sentimientos de fuerza y esperanza, o que nos indiquen alguna opción alternativa: "¿Qué puedo hacer para resolver esto?", "¿qué opciones tengo que todavía no he probado?", "¿qué datos de la realidad podrían contradecir mis conclusiones más pesimistas?", "¿qué tiene de bueno esta situación?", "¿qué podría aprender de ella?", etc.

 

 

La importancia de la autoestima 

 

Sembramos nuestros pensamientos y luego recogemos sus frutos. Todos conocemos lo que puede hacer una persona cargada de energía positiva y de optimismo. La clave es, sin duda, poseer una alta autoestima. 

Cuando entramos en contacto con nuestros clientes, de inmediato, les transmitimos nuestra tranquilidad o nuestro nerviosismo. Por este motivo, es indispensable un condicionamiento para estar preparado para dar lo mejor de sí mismo a cada cliente. Éste lo percibirá inmediatamente y, a partir de esta experiencia, responderá de una manera positiva o negativa.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un emprendedor de éxito se reconoce por sus pensamientos positivos, es un luchador e inconscientemente, sus clientes acuden a él a “cargarse” positivamente y por tal motivo también regresan.

Ahora, te preguntarás ¿cómo se logra el pensamiento positivo? El pensamiento positivo se vuelve poderoso si se refuerza mediante la visualización positiva, que nuestra imaginación se ponga al servicio de nuestra voluntad, para obtener de ella las visualizaciones que desea convertir en realidad.

¿Así de fácil? No es ni tan fácil, ni tan rápido. Por eso otra de las características de los emprendedores es la capacidad de visualizar con los pies sobre la tierra, es decir, realismo, objetivo pero optimista. Y otro ingrediente es la perseverancia o constancia para el logro de objetivos (visualizaciones, visión) a largo plazo y con capacidad de superar situaciones de aridez y dificultades. Dicho con otras palabras, no darse por vencido fácilmente.

 

Pero volviendo a la autoestima, tratemos de definirla.

 

Autoestima  es amor a uno mismo, estima de mi propia persona, quererme, cuidarme, no egotistamente (primero yo, segundo yo y tercero yo) o egocéntricamente (yo soy el centro del mundo, y todo lo que ocurre en él pasa por mis estados de ánimo, situaciones personales, percepciones, humores, etc.), sino un amor a mí mismo con cierto sano egoísmo. Es muy importante quererse, valorarse, tratarse bien tanto física como espiritualmente porque NADIE PUEDE DAR LO QUE NO TIENE.

 

Si nosotros no somos amables con nosotros mismos, ¿cómo podremos serlo con nuestros clientes? Si nosotros no nos cuidamos, no nos valoramos a nosotros mismos ¿cómo podremos hacerlo con nuestros clientes, con nuestros empleados?

 

 

 

 

Un autor llamado José Bonet, en su libro “Sé amigo de ti mismo” propone tener en cuenta para cuidar nuestra autoestima, lo que él llama las “AES” de la autoestima. Repasemos algunas de ellas:

 

·        Aprecio genuino de mí mismo, más allá de lo que pueda hacer o poseer, de modo que me considere igual pero diferente a los demás, disfrutando de mis logros sin ser vanidoso.

·        Aceptación tolerante y esperanzada de mis limitaciones, debilidades, errores y fracasos o resultados no esperados. Reconocerme como un ser humano que puede fallar, como todos los demás. Reconocer serenamente los aspectos desagradables de mi personalidad. Ser responsable de todos mis actos, sin sentir por ello excesiva culpabilidad por los desaciertos. Preferir triunfar, pero no hundirme cuando pierdo.

·        Afecto, una actitud positivamente amistosa, comprensiva y cariñosa hacia mí mismo, de tal suerte que me se sienta en paz y no en guerra conmigo mismo

·        Atención y cuidado de mis necesidades reales, tanto físicas como psicológicas, intelectuales como espirituales. La persona que se quiere prefiere la vida a la muerte, el placer al dolor, el gozo al sufrimiento. Protege su integridad física y psicológica. No se expone a peligros innecesarios. A pesar de ello, es capaz de aceptar con entereza y valentía el sufrimiento por una razón que real y objetivamente lo justifique.

·        Autoconocimiento y autoconciencia, o sea, vivir dándome cuenta del propio mundo interior y exterior, escuchándome a mí mismo, prestando atención a las voces interiores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • La identidad es el aspecto mental que define quienes comos, produce seguridad y la convicción de nuestra importancia, nuestro valor y nuestra pertenencia social. Cuando ésta no está conquistada dentro de nuestra mente, carecemos de identidad, somos inseguros, nos desvalorizamos, tenemos falta de pertenencia social y de propósito en nuestras vidas.

 

  • La motivación es el impulso que lleva a la acción, sin ella no se logran los objetivos propuestos. Esta área no conquistada lleva a la desmotivación, o ausencia de energía para lograr las cosas.

 

  • El carácter es el aspecto mental que almacena nuestros principios y valores, su conquista muestra seguridad y decisión en nuestras acciones y decisiones; mientras que la falta de fortaleza o conquista del carácter muestra en las acciones, contradicciones y violación de principios y valores, aún expuestos por la persona que los viola.

 

  • Las emociones son el área cuyo origen es mental pero que afectan e invaden todos los sentidos y del cuerpo. Las emociones son cargas eléctricas y químicas activadas por asociaciones, que se disparan y determinan nuestro estado anímico. Para conquistarlas hay que entender qué las activa y si son útiles o no para producir los efectos que queremos en nuestra vida. Poder entenderlas y canalizarlas determinará nuestro nivel de felicidad. No conquistarlos –entender y canalizar- es vivir a la merced de nuestras libres asociaciones, controlados por las emociones sin entender ni dominarlas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 El deseo, aspecto mental ubicado en el corazón, es la energía activada y ligada a la motivación que se enciende por conceptos o percepciones mentales capaces de encender una activación mental tan contundente que conlleva a la acción personal de atraer y crear aquello que desea.

 

 

Cuando ésta no se entiende y no se dirige, puede crear el efecto de desear lo que viola y contradice nuestra felicidad, o simplemente no tener la capacidad para que nuestros deseos tengan las fuerzas para auto crearse.

 

El éxito es conseguir lo que quieres. La felicidad, es querer lo que ya has conseguido.

 

Tal vez resulta difícil detectar las oportunidades, pero una vez vistas son pan comido. Las oportunidades están en la vida para ser vistas; están ahí, frente a nuestros ojos. Lo obvio sólo es obvio para el ojo preparado.

 

Todo aquello en lo que te concentras tiende a aumentar. Si te concentras en tus limitaciones, crecerán en proporción a la energía que dediques a ese pensamiento. Si te concentras en tus cualidades, reales e imaginarias, conseguirás que crezcan y den frutos dentro de ti.

 

Vivimos en un mundo de ilusiones; lo que tú crees que es real, tal vez no lo sea de verdad. La realidad es algo subjetivo. Pensamos que nuestros sentidos nos muestran la realidad, pero, en realidad, nos engañan.

 

Cualquier creencia bien arraigada tiende a perpetuarse. Cuando la información nueva llega a tu mente, tiende a sustituir la información antigua relacionada con el mismo tema. La última experiencia es por lo general la que permanece.

 

 

 

 

 

Cuando dos creencias antagónicas conviven simultáneamente en el cerebro surgen conflictos internos al igual que cuando se actúa de manera incoherente con las propias creencias.

 

La autoestima es fundamental en la conquista del éxito. Si no te gustas a ti mismo, ¿cómo pretendes gustar a los demás? El problema es que nos han educado de una manera que nos pone difícil gustarnos a nosotros mismos. Nuestra estructura mental nos hace excesivamente críticos.

 

¿Cómo es tu relación con otras personas? Nadie puede hacer que te sientas inferior sin tu permiso. Nadie puede meterse dentro de ti para hacerte infeliz. Esa es una elección tuya. Si alguien genera en ti una sensación de inferioridad o de infelicidad es porque tú se lo estás permitiendo, le estás dando permiso: el sentimiento es tuyo, y tú eres quien decide lo que quieres sentir.

  

Hay una gran diferencia entre simplemente involucrarse y comprometerse. Cuando el compromiso es un hecho, el resultado es una conspiración universal. El Universo se convierte en tu aliado cuando tus metas están alineadas con tu finalidad en la vida y tú te comprometes en alcanzarlas. Atrévete a hacer lo que deseas y se te concederá el poder de realizarlo. La audacia positiva trae consigo algo mágico, sublime y poderoso.

 

Es necesario creer para ver. Si esperásemos a ver para creer, siempre llegaríamos tarde, bastante más tarde que aquellos que antes creen y, creyendo consiguen ver.

 

Si planto el éxito en mi cerebro, como una semilla, el éxito llegará.

Si mi cerebro almacena desgracias, eso es lo que voy a ver en el mundo. Si tengo amor, amor recibiré. Y el odio será para quien sienta odio.

 

 

En el momento en que cambias tus creencias y tu sistema de valores, el mundo cambia contigo. Si estás bien contigo mismo, eso es lo que expresarás al Universo. En sí no hay nada de malo en el mundo. Eres tú quien debe cambiar. Si cambias, el mundo cambiará contigo.

 

El comportamiento cambia el sentimiento, el sentimiento cambia el pensamiento. Empieza a hacer lo que quieres y el sentimiento vendrá, las cosas cambiarán dentro y fuera de ti. La intención sin acción es una ilusión. Atrévete a hacer lo que deseas y se te concederá el poder de realizarlo.

 

 

 

Nuestras palabras determinan lo que recibimos. Así como los pensamientos afectan nuestras circunstancias, también las palabras. Nuestras palabras forjan nuestra actitud y determinan lo que habremos de atraer y experimentar. Cuando nos interesamos seriamente en ser felices, tenemos cuidado al hablar. Porque así lo hemos decidido, hablamos positivamente sobre nosotros mismos y evitamos rebajarnos. No se trata de imaginar que uno es perfecto, sino de integrar uno de los elementos que nos hacen tomar conciencia de que no es posible sentirse bien con uno mismo si no dejamos de quejarnos de nuestra propia persona.

 

Nadie más que tú mismo eres responsable de tus palabras. También tienes que asumir la responsabilidad de tus pensamientos; tienes que considerar muy seriamente qué tipo de pensamientos debes albergar en tu mente. Cuando una persona verdaderamente está harta de ser infeliz, modificará su actitud.

 

 

Cambiará su manera de hablar. Se requiere disciplina y esfuerzo, pero el asunto es simple.

Disciplinarnos para controlar lo que decimos y pensamos exige que nos diferenciemos de la muchedumbre. Tal es la naturaleza de la excelencia.

 

Las palabras afectan nuestro poder personal.

 

 

Las palabras que empleamos se filtran constantemente en nuestro subconsciente y se convierten en parte de nuestro carácter y de nuestra persona. Ellas revelan a los demás con exactitud qué tanta es nuestra seriedad y nuestro compromiso por obtener resultados positivos. Siempre que utilizamos la palabra «tratar», damos a entender que no tenemos el control de la situación. La expresión «no puedo» también menoscaba nuestro poder personal. Decir simplemente «no», en lugar de «no puedo», suele ser más exacto.

 

Jamás olvidamos algo.

 

Tenemos toda la información en la mente. El problema es evocarla. Las palabras afectan el subconsciente, y la memoria está estrechamente ligada a éste. Si de manera constante alimentas tu subconsciente con el programa «recuerdo las cosas», notarás que tu capacidad de evocación aumenta drásticamente.

 

 Una afirmación es un pensamiento positivo,

       que evocamos repetidamente.

 

 

 

Utilizar afirmaciones te permite elegir pensamientos de calidad e implantarlos en tu subconsciente para sentirte y actuar mejor. Puedes servirte de las afirmaciones para lograr resultados positivos en muchas de tus actividades. Las posibilidades son interminables.

 

Utilizar las afirmaciones no quiere decir que ya no tengas la obligación de esforzarte para mejorar tu situación. Las afirmaciones son atajos para condicionar tu mente y obtener lo que deseas.

 

Si decides integrarlas a tu vida diaria, advertirás que son herramientas sencillas y poderosas. Demasiado sencillas, podría decirse.

 

 

     Existen ciertas reglas que debemos tener presente al hacer uso de las afirmaciones:

 

  • Tu mente siempre se mueve hacia lo que piensas. Si preparas una afirmación tal como que no quieres hacer determinada cosa o no sentirte enfermo, los resultados dejarán mucho que desear. Tu mente seguirá desplazándose exactamente hacia lo que no quieres.
  • Las afirmaciones son mucho más efectivas cuando se repiten en voz alta o cuando las escribimos. Si solamente las piensas, tu mente tiende a vagar hacia otras cosas. Decirlas en voz alta o escribirlas mantiene tu mente concentrada en ellas.
  • La repetición es importante. Si deseas reestructurar el sistema de creencias que has conservado durante veinte años, hará falta perseverancia.

 

 

 

 

 

 

Las palabras que empleamos afectan nuestra manera de pensar y sentir.

Nuestros pensamientos inciden sobre lo que decimos y sentimos. Nuestros sentimientos influyen sobre lo que decimos y pensamos.

He aquí el triángulo de la victoria.

 

Cuando nos sentimos deprimidos, resulta mucho más fácil modificar lo que decimos, que lo que pensamos y sentimos. En muy poco tiempo, nuestras palabras empezarán a surtir un efecto positivo sobre nuestros pensamientos y sentimientos.

Así se rompe el triángulo vicioso y empezamos a sentirnos mejor con respecto de la situación.

 

Una actitud agradecida también surte efecto a nivel mundano. Al descubrir cómo opera de la mente y advertir que la vida suele depararnos lo que pensamos, y que tendemos a recibir lo que subconscientemente esperamos, pensé que para seguir teniendo buena suerte necesitaba sentirme afortunado.

 

Es absolutamente indispensable dar gracias a Dios por lo que tenemos. Debemos estar conscientes de todas y cada una de las bendiciones que hemos recibido. Sobre esta base es que debemos intentar explicar por qué la mente actúa como un imán y por qué gravitamos hacia aquello que pensamos.

 

Si una persona no deja de comentar que nada le sale bien, que nunca le alcanza el dinero, que nadie la quiere, que siempre le tocan los trabajos desagradables y que la vida es una desdicha, continuará atrayendo más calamidades. A nivel consciente, hará caso omiso de las oportunidades que se le presenten. Rehusará las ofertas de ayuda, y continuará proyectándose hacia la bancarrota económica. A nivel subconsciente rechazará las oportunidades y atraerá desgracia tras desgracia, para comprobar que la vida se desarrolla justamente como esperaba.

 

 

 

 

 

Desde su punto de vista nada puede salirle bien, ni tampoco puede formar un patrimonio, por lo cual él mismo procurará crearse una vida acorde con su sistema de creencias.

 

Quien piensa constantemente en lo que le falta, tiende a recibir cada vez menos de lo que desea. Quienes gozan de las más bellas amistades, son quienes más las valoran. Las personas que viven activamente y con plenitud son las que todo el tiempo se alegran por lo que la vida les ha otorgado.

 

 

En muchos casos, la sociedad nos condiciona a ver el lado negativo de la vida. Si diez cosas marchan bien y una mal, tendemos a fijarnos en esta última. Demasiadas personas opinan que ser realista y racional significa atender solamente los defectos. Si te sientes infeliz por todo lo que quisieras tener y no tienes, ¡piensa en todo lo que no tienes y que no quisieras tener! ¡Todo tiene su lado positivo!

 

Una actitud de agradecimiento es garantía de que nuestra atención se dirige hacia lo que queremos. Si nos visualizamos en una vida de abundancia y prosperidad, y damos las gracias por lo que tenemos, muchas otras cosas buenas llegarán a nuestras vidas. Cada vez más frecuentemente las oportunidades saldrán a nuestro encuentro.

Se trata de un mecanismo maravilloso.

 

Empezamos a comprender que, si queremos cambiar la situación, debemos cambiar nosotros mismos. Y que para poder cambiar efectivamente, debemos primero cambiar nuestras percepciones. 

 

 

Todos tenemos muchos mapas en la cabeza, que pueden clasificarse en dos categorías principales: mapas del modo en que son las cosas, o realidades, y mapas del modo en que deberían ser, o valores. Con esos mapas mentales interpretamos todo lo que experimentamos. Pocas veces cuestionamos su exactitud; por lo general ni siquiera tenemos conciencia de que existen. 

 

Para relacionarnos efectivamente con otras personas, debemos aprender a escuchar. Y esto requiere fuerza emocional. El escuchar requiere tener cualidades del carácter altamente desarrolladas tales como paciencia, estar abiertos y desear comprender. Es mucho más fácil actuar desde un nivel emocional bajo y dar consejos de alto nivel. 

 

«De adentro hacia afuera» significa empezar por la persona; más fundamentalmente, empezar por la parte más interior de la persona, los paradigmas, el carácter y los motivos. El enfoque de adentro hacia afuera dice que las victorias privadas preceden a las victorias públicas, que debemos hacernos promesas a nosotros mismos, y mantenerlas ante nosotros, y sólo después hacer y mantener promesas ante los otros. Dice también que es fútil poner la personalidad por delante del carácter, tratar de mejorar las relaciones con los otros ante de mejorarnos a nosotros mismos. 

 

De adentro hacia afuera es un proceso, un continuo proceso de renovación basado en las leyes naturales que gobiernan el crecimiento y el progreso humanos. Es una espiral ascendente de crecimiento que conduce a formas progresivamente superiores de independencia responsable e interdependencia efectiva. 

 

La dependencia es el paradigma del tú: tú cuidas de mí, tú haces o no haces lo que debes hacer por mí; yo te culpo a ti por los resultados. La independencia es el paradigma del yo: yo puedo hacerlo, yo soy responsable, yo me basto a mí mismo, yo puedo elegir. La interdependencia es el paradigma de nosotros: nosotros podemos hacerlo, nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y aptitudes para crear juntos algo más importante. 

 

Las victorias privadas preceden a las públicas. No se puede invertir ese proceso, así  como no se puede recoger una cosecha antes de la siembra. 

 

Resulta increíblemente fácil caer en la trampa de la actividad, en el ajetreo de la vida, trabajar cada vez más para trepar por la escalera del éxito, y descubrir finalmente que está apoyada en la pared equivocada. 

 

Las personas no pueden vivir en el cambio si en su interior no persiste un núcleo invariable. La clave de la capacidad para cambiar es una idea constante de lo que uno es, de lo que persigue y de lo que valora. 

 

Las personas efectivas no se orientan hacia los problemas, sino hacia las oportunidades. Alimentan las oportunidades y dejan de morir de inanición a los problemas. 

 

No se puede tener éxito con otras personas si no se ha pagado el precio del éxito con uno mismo. 

 

Se necesita mucha fuerza de carácter para disculparse con rapidez, de todo corazón y no de mala gana. Para disculparse auténticamente es necesario ser dueño de uno mismo y tener una seguridad profunda respecto de los principios y valores fundamentales. 

 

El problema está en el modo en que vemos el problema. 

 

La ética del carácter se basa en la idea fundamental de que hay principios que gobiernan la efectividad humana, leyes naturales de la dimensión humana que son tan reales, tan constantes y que indiscutiblemente están tan «allí» como las leyes de gravitación universal en la dimensión física.

 

 

La felicidad, por lo menos en parte, puede definirse como el fruto del deseo y la aptitud para sacrificar lo que queremos ahora por lo que queremos finalmente.

 

Mientras no tengamos en cuenta cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo vemos a los otros, no seremos capaces de comprender cómo ven los otros y qué sienten acerca de sí mismos y de su mundo. Sin conciencia, proyectaremos nuestras propias intenciones sobre su conducta, y al mismo tiempo nos consideraremos objetivos.

 

El poder de comprometernos con nosotros mismos y de mantener esos compromisos es la esencia del desarrollo de los hábitos básicos de la efectividad.

 

No puede huir de problemas en los que se ha metido usted mismo.

 

Saber que necesito escuchar y saber cómo escuchar no basta. A menos que quiera escuchar, a menos que tenga ese deseo, no se convertirá en un hábito de mi vida. Para crear un hábito hay que trabajar en esas tres dimensiones.

 

La escucha empática entra en el marco de referencia de la otra persona. Ve las cosas a través de ese marco, ve el mundo como lo ve esa persona y comprende lo que siente. Empatía no es simpatía. La simpatía es una forma de acuerdo, una forma de juicio. Y a veces es la emoción y la respuesta más apropiada. Pero a menudo la gente se nutre, se alimenta con la simpatía, lo cual la hace dependiente. La esencia de la escucha empática no consiste en estar de acuerdo; consiste en comprender profunda y completamente a la otra persona, tanto emocional como intelectualmente.

 

Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada paso que demos no hará más que acercarnos antes al lugar erróneo.

 

Es posible estar atareado, muy atareado, sin ser muy efectivo.

 

El verdadero auto-respeto proviene del dominio de sí, de la verdadera independencia.

 

No se pueden recoger frutos cuando faltan las raíces. Éste es el principio de la secuenciación: la victoria privada precede a la victoria pública. El autodominio y la autodisciplina son los cimientos de una buena relación con los otros.

 

Un modo de determinar cuál es nuestro círculo de preocupación consiste en distinguir los «tener» y los «ser». El círculo de preocupación está lleno de «tener»: me sentiré contento cuando tenga casa propia; si tuviera un jefe que no fuera tan dictador; si tuviera una esposa más paciente; si tuviera un hijo más obediente; si ya tuviera mi título; si tuviera más tiempo para mí. El círculo de influencia está lleno de «ser&r

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